(27 de Julio de 2005)
Con motivo del cambio del logotipo histórico de HC, por el actual de EDP, la famosa sonrisa, presentado en pasadas fechas por la dirección de la empresa, desde la Corriente Sindical de Izquierda queremos manifestar públicamente la postura que dicha iniciativa nos produce y que ya hemos referido a la alta dirección, en una reunión mantenida al efecto.
Hemos manifestado a la Dirección, que cambiar el logotipo histórico que nos identificaba en el conjunto de Asturias, era una mala decisión, porque eliminaba la principal señal de identidad e identificación de la empresa y cuya consecuencia pública más visible es que dejábamos de tener identidad propia, para pasar a ser uno mas en el engranaje corporativo de la multinacional que ahora nos dirigía. Es un paso en la dirección equivocada, porque si nos quitan la “pasta” y la imagen, ¿Qué nos queda a los asturianos y a la plantilla? ¿De que tenemos que reírnos?.
Los argumentos publicitarios expuestos y desarrollados para la presentación en sociedad de los nuevos logotipos, son cuanto menos banales y en muchos casos ridículos. Todos sabemos que la publicidad consiste en resaltar lo obvio y ocultar lo negativo, pero las consideraciones que se exponen para cambiar de marca comercial, servirían igualmente para defender el continuar con la que teníamos. Si acaso, como detalle pintoresco, nos hace dudar el resultado de la campaña comercial, de una multinacional netamente ibérica y que acompaña la cuña publicitaria con una melodía en lengua inglesa. ¿Porque no música celta o un fado portugués?.
En las explicaciones exhaustivas que el departamento de marketing desarrolla, se liga el cambio de logotipo con el cambio de cultura y de actitud. Y esto claro está, no deja de ser una quimera. La Corriente Sindical de Izquierda entiende que para ofrecer calidad, lo que hace falta es mantener los servicios y las oficinas cerca de nuestros clientes y mantener a los trabajadores que trabajan en nuestras empresas con un empleo digno alejado de la precariedad y el prestamismo.
Por último, nos sorprende y decepciona la falta de sentimiento crítico que hasta ahora han demostrado las fuerzas políticas y el resto de los sindicatos de la empresa, a los que el cambio realizado parece no importar en absoluto.