(15 de Marzo de 2005)
Os dais cuenta compañeros/as, que cada cuatro años nos ponen el futuro en la espalda. Que quienes no contaron con nosotros en todos estos años, ahora se acuerdan de que existimos. ¿Será porque llegan las elecciones?.
Ahora vendrán los grandes programas, que les permita ilusionarnos de nuevo, para conseguir nuestra confianza y nuestro voto y así seguir instalados confortablemente otra temporada.
Os dais cuenta compañeros/as, donde estábamos y dónde estamos, que empresa estamos viendo construir, que empleo empieza a rodearnos,....
Os dais cuenta compañeros/as que hoy quien ha herido de muerte a los comités de empresa, porque son los únicos organismos elegidos entre todos/as, tienen la desfachatez de pedirnos el voto para gestionar los mismos.
Os dais cuenta compañeros/as lo importante que son estas elecciones para nuestro futuro. Ahora vienen tiempos de reflexión, de hacer balance, de no dejarse impresionar y de juzgar con frialdad lo que cada sindicato ha hecho en los últimos años.
Ahora es el momento de decidir el tipo de sindicalismo que queremos en la empresa.
Por un lado, un sindicalismo que informa de las cosas que pasan, que pide opinión, que convoca asambleas decisorias, que respalda al comité como interlocutor de la totalidad de la plantilla y por eso es el mas legitimado para encabezar cuantas negociaciones se desarrollen, tanto de carácter general (convenio), como local, sin dejar a los trabajadores/as solos ante la empresa.
O por otro lado, seguimos con un sindicalismo de tintes sicilianos como el que nos gobierna, que tiene como practica los enchufes, agravios y reparto de prebendas entre sus amigos. Sindicalistas que una vez en el poder con nuestros votos, los usan exclusivamente para defender solo a sus afiliados. Sindicalistas que compran fidelidades con las migajas que la empresa se encarga de suministrarles.
Hay otra forma de hacer las cosas para salir de este agujero negro, antes de que nos engulla a todos/as.
Es el momento de recapacitar, luego puede que sea tarde.