(9 de Febrero de 2005)
Desgraciadamente y mucho antes de lo que nos imaginábamos, la nueva Hidroeléctrica del Cantábrico está empezando a tomar medidas que consolidan lo que ya nos temíamos, es decir, que los dineros de la empresa vayan a manos ajenas a los intereses de Asturias.
El contrato que HC hace con Hitachi&Cobra para las plantas de desulfuración en Aboño y Soto de Ribera por valor de 120 millones de euros y que siguiendo criterios muy de moda de la globalización económica, que solo se preocupa de las plusvalías sin mas y que dejan a la asturiana DuroFelguera con el culo al aire, es algo que sería impensable hace unos pocos años, cuando la situación accionarial era distinta. Parece un sarcasmo que HC diga que dicho acuerdo tendrá un “fuerte contenido local”, cuando el mismo solo compromete a que un 40 % de las empresas que realicen las tareas sean asturianas o portuguesas.
Cuando desde la dirección de la empresa se nos comunicaba que había acuerdos notariales solventes que permitían a la Caja defender con rigor que los intereses de Asturias no fueron perjudicados, nuestro sindicato ya estableció entonces que era improbable que una sociedad como EDP, que compraba más del 96% de la empresa, no tuviera argumentos que pudieran alterar dichos acuerdos, por muchos notarios que hubiera.
Cuando se vendió por parte de la Caja de Ahorros de Asturias que aquellas decisiones que tuvieran problemas para la economía asturiana serían vetadas, también establecimos públicamente nuestras dudas.
Lo que ahora tenemos es la consolidación de nuestros temores. Hoy las plantas de desulfuración las construirán empresas que apenas tendrán responsabilidad en contratar trabajadores asturianos. Pasamos de una situación en la que los ingresos y el empleo iba a realizarse casi en exclusiva por trabajadores de la tierra, a otra mucho mas desfavorable. ¿Qué pasará con las nuevas centrales si se construyen? ¿Seguirán el mismo tratamiento?.
Hemos dicho repetidas veces que el éxito de la actual Hidroeléctrica del Cantábrico se debía al aprovechamiento de los recursos naturales asturianos, al valor añadido de los trabajador@s de la compañía y a la confianza de la multitud de clientes de Asturias que apuestan por nuestra empresa.
Nuestro centros de trabajo crean problemas medioambientales que sufren exclusivamente los asturianos/as y ahora encima comprueban que los dineros de Asturias se marchan a enriquecer a otras tierras o intereses ajenos a nuestra región. Y eso es algo que a la CSI nos parece inaceptable.
Que tendrán que decir ahora los líderes de la UGT de Hidroeléctrica del Cantábrico, que reiteradamente en boca de su portavoz José Luis Fernández Vega, aplaudían todas las medidas de la gestión de Manuel Menéndez, al entender que las mismas eran las más beneficiosas para la compañía. ¿Se opondrán en serio a esta estrategia empresarial, o harán lo que hacen siempre de mirar para otro lado?.
La Corriente Sindical de Izquierda en colaboración con los representantes sindicales de DuroFelguera mantendrán de manera conjunta alternativas de denuncia pública de unas medidas empresariales, que por muy legitimas que sean, lo único que sirven es para seguir enterrando las posibilidades de recuperación económica de nuestra tierra.